lunes, 30 de noviembre de 2009

Clamor de la Patagonia

Ocho obispos argentinos y dos chilenos elevaron un documento conjunto a la ONU para exigir la protección de los recursos naturales.

Los obispos de la Patagonia, de ambos lados de la frontera argentino-chilena, emitieron un documento conjunto dirigido al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el que denuncian la “grave crisis” que se vive en todo el planeta respecto del uso irresponsable de los recursos acuíferos, se reclama un “plan mundial del agua”; se solicita que “las cuencas hidrográficas, los glaciares y las aguas subterráneas” sean declarados “bienes comunes” de la humanidad y, en consecuencia, se generen los mecanismos necesarios para su protección.

La declaración se titula “Clamor de la Patagonia” y está producida en forma de carta al secretario general de Naciones Unidas, solicitando que el tema del agua sea incluido en la agenda de la cumbre del máximo organismo internacional que se realizará en Copenhague del 7 al 18 de diciembre próximo.

Al mismo tiempo los obispos católicos piden que las consideraciones sobre el agua tengan también “una importancia relevante en los tratados post-Kyoto (2012)”.

Los diez obispos hacen el llamado “conscientes de la enorme responsabilidad de las decisiones de las autoridades políticas (...) en relación con la paz social, el desarrollo de los pueblos, el presente y el futuro de la historia, el cambio climático, la energía, el medio ambiente y en especial del agua” y “agradecidos y gozosos de vivir en la Patagonia”, si bien “sensiblemente preocupados por las amenazas” que sufre esa región por “los proyectos mineros, hidroeléctricos, acuícolas, forestales y hasta de desechos nucleares, que herirían grave e irreversiblemente la naturaleza y la vida humana”.

En sus consideraciones, las autoridades eclesiásticas señalan que el agua dulce es “un elemento vital y fuente de vida que no puede sustituirse” y “un don de Dios, como toda vida y fuente de vida (tierra, aire, agua, luz)”.

En la carta a Ban Ki-moon, los obispos afirman que el agua dulce es un derecho humano, patrimonio común de la humanidad, que por tanto “no puede ser privatizada” y menos aún mercantilizada, “porque es un elemento vital no sólo para la vida, sino también para las culturas, las religiones, la economía y la política”. Por todo lo anterior, agregan, “debe ser motivo de solidaridad, justicia y equidad entre los pueblos”.

Los firmantes denuncian que las reservas de agua dulce “sufren una grave crisis en todo el planeta, limitando la producción de elementos, aumentando enfermedades y la atroz muerte de miles de niños, provocando una creciente pobreza por mal uso, contaminación, falta de agua potable, mercantilización (frecuentemente de monopolios), uso exagerado en sectores consumistas”.

Advierten también que el agua es “fuente ya de importantes conflictos en muchos países y entre países en todo el planeta, poniendo en serio riesgo la paz social” y es “motivo de responsabilidad humana, ética, moral y política de los líderes mundiales para la actual y para las futuras generaciones”.

A la hora de las propuestas solicitan que “se viabilice en tiempos relativamente breves un plan mundial del agua” y que “se promuevan en todos los países la gestión del agua con participación del sector público, del sector privado y de las comunidades y organismos locales”, subrayando que deben considerarse a las cuencas hidrográficas, los glaciares y las aguas subterráneas como “bienes comunes”.

Al mismo tiempo se pide que “la ONU coopere en impulsar y promover una más incisiva cultura de la vida y de la austeridad con los bienes, sobre todo donde la cultura consumista es más depredadora”.

Los obispos de la zona más austral del continente americano se comprometen ellos mismos a colaborar en la toma de conciencia “para que el agua no llegue a ser el símbolo y el medio de nuevas colonizaciones y esclavitudes del siglo XXI”.

En su carta dicen que “estos clamores y propuestas las confiamos a su consideración para que cada cual asuma las responsabilidades que le corresponden, frente al juicio de la vida y de la historia”. Firman los obispos chilenos Luis Infanti de la Mora (Aysén) y Bernardo Bastres Florence (Punta Arenas), y los argentinos Marcelo Melani (Neuquén), Néstor Navarro (Alto Valle), José Pozzi (emérito del Alto Valle), Esteban Laxague (Viedma), Fernando Maletti (Bariloche), José Slaby (Esquel), Virginio Bressanelli (Comodoro) y Juan Carlos Romanín (Río Gallegos).

// -En el Pàgina 12 de hoy, parte de la nota de Washington Uranga.

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Leonardo Boff, Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Hacia un Socialismo Nuevo La Utopía continúa

¿Qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta «agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos «dar razón de nuestra esperanza»; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

Pedro CASALDÁLIGA

Para probar si sos human@


UTOPÍAS


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía


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Escrito por "Mario Benedetti"
Tomado de "Praxis del fulano" del libro "Las soledades de babel"

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