martes, 17 de junio de 2008

Ëramos pocos...

Aquí están, estos son. La gente de la Bolsa de Londres llegó al país para contar beneficios de cotizar en Londres. Y de paso, decir qué se piensa de la Argentina en el "mundo exterior"

 

 

SEGúN GRAHAM DALLAS, PRESIDENTE DE LA BOLSA DE LONDRES PARA AMÉRICA

 

"Para nosotros, la Argentina es la Arabia Saudita de los agro-alimentos"

 

 

JULIÁN GUARINO Buenos Aires EL CRONISTA COMERCIAL

 

Pasa de vez en cuando. Viene alguien del "mundo exterior", una persona importante, digamos el presidente de la Bolsa de Londres para la región, y después de hacer 12.000 kilómetros a 10.000 metros de altura se sienta con un periodista algo calvo pero de muy buena impronta y le lanza una de esas definiciones que seguramente hacen las delicias de los sibaritas de lo insólito, de los Fabio Zerpa del optimismo. Después, en la misma tónica, desgrana que en los mercados financieros más desarrollados del mundo, la visión que se tiene de la Argentina –inexorable y afortunadamente ubicada dentro de Latinoamérica– es la de uno de los países que, en forma singular y enmarcada en la región, se encuentra en el selecto grupo que promete las mayores tasas de crecimiento junto con algunos de Asia y Europa del Este para los próximos cinco años.

 

En la entrevista no hay quórum para hablar del conflicto con el campo que le quita el sueño a la mitad más uno del país, pero a cambio –al final de cuentas vivimos en una sociedad mercantilista– entrega una visión infrecuente y de mediano plazo, de que cualquier conflicto es, sin menospreciarlo, apenas una nota al pie en la historia de los países.

 

La frase del título, la que habla sobre "la Arabia Saudita de los agro-alimentos", fue una respuesta a una pregunta sobre si detrás de la llegada de la Bolsa de Londres –virtualmente a la caza de empresas argentinas–, había una visión estratégica, más ligada a un movimiento prospectivo que le sirva a Londres de ligazón con las fuentes de recursos primarios, que puntualmente con compañías de bandera argentina.

 

En parte sí– respondió Graham Dallas– pero se trata no sólo de una visión estratégica y de largo plazo de la Bolsa, sino de la comunidad de inversores de todo el mundo que representa nuestra Bolsa, que han visto en la Argentina el germen para que muchas empresas que necesitan capital donde el grueso está ligada o se nutre de lo agropecuario, puedan crecer tanto como se espera. Para nosotros, Argentina es la Arabia Saudita de los agro-alimentos.

 

–La suba extraordinaria de los precios internacionales ayuda...

 

–Hemos tenido un ciclo de 4 años donde los precios de los metales, la energía y ahora los commodities agrícolas han registrado precios enormes. Esto ha generado la aparición de compañías con muchísimo potencial y, además, con un agregado: no hay grandes compañías que nucleen la producción. Se trata de miles y miles de pequeñas y medianas empresas.

 

–¿Por qué una empresa argentina querría cotizar en Londres?

 

–Creo que durante mucho tiempo las compañías de la Argentina no han tenido suficiente acceso al capital y, por lo tanto a la financiación. Y cotizarlas sería una forma de incrementar la oportunidad de conseguir recursos y para las cotizantes, una forma de elevar el precio de la acción por la mayor liquidez.

 

–Para la comunidad empresaria local a la hora de cotizar papeles Nueva York es la meca...

 

–Esa es una visión que queremos cambiar. Hay que tener en cuenta que Nueva York es una plaza mucho más rígida, donde el mercado creció atendiendo a sus necesidades domésticas de financiamiento. En Londres, en cambio, se creció pero con una actitud y filosofía que se nutrió de empresas internacionales que vinieron a buscar capital. Nuestro entorno es más flexible.

 

–Entonces, ¿no es mejor para el inversor minorista comprar acciones de una empresa que cotiza en Nueva York?

 

–No. Uno puede medir, manejar y hasta ponerle un precio al riesgo. Pero no se puede eliminarlo con regulaciones. Si no gusta el riesgo, no hay que invertir en acciones.

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Leonardo Boff, Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Hacia un Socialismo Nuevo La Utopía continúa

¿Qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta «agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos «dar razón de nuestra esperanza»; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

Pedro CASALDÁLIGA

Para probar si sos human@


UTOPÍAS


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía


___________________________________________
Escrito por "Mario Benedetti"
Tomado de "Praxis del fulano" del libro "Las soledades de babel"

Verdaderos Liderazgos

Verdaderos Liderazgos