lunes, 23 de marzo de 2009

La actual globalización exige un nuevo paradigma de cooperación

Sergio FerrariBeat Tuto Wehrle

Si la globalización es la lógica predominante en el planeta; si la tierra es el espacio común único, y los seres humanos una especie profundamente interdependiente; entonces la antigua noción de cooperación Norte-Sur debe ser redefinida. "Es el momento de encontrar un nuevo paradigma, que supere lo viejo y dinamice lo nuevo. Debe ser un eje esencial de las relaciones planetarias", enfatiza Leonardo Boff, teólogo de la liberación, uno de los más prominentes pensadores latinoamericanos contemporáneos. En esta entrevista exclusiva Boff apuesta a un "Contrato social universal," donde imperen relaciones justas, una cultura del diálogo- consenso, y, particularmente, una cooperación realmente solidaria.

P: La humanidad vive en un planeta cada vez más global. ¿Cuál es el desafío presente y futuro de la relación entre hemisferios, continentes y hombres?

R: Esta globalización significa una nueva etapa de la historia de la humanidad y de la tierra que se caracteriza por que todos los pueblos, culturas, tradiciones, religiones se encuentran en un lugar único, la casa común, el planeta tierra.

Entonces, debemos compartir. No hay otra alternativa. Este concepto, tal vez, constituye el aspecto singular de este momento. Como nunca, hoy, el ser humano se reconoce como una especie, una familia, que habita un espacio que tiene recursos limitados, con superpoblación y en una tierra que se muestra enferma dado al calentamiento global y el desequilibrio pronunciado de los ecosistemas.

Esta constatación global exige una solución global. Una acción global sólo puede resultar de la colaboración, de la solidaridad que cada cultura, religión, ser humano, persona, iglesia, país, pueda promover en beneficio de la totalidad.

Por lo tanto, la actual globalización exige una nueva cooperación y solidaridad.

La cooperación rige el universo

P: Es decir...

R: Sin la cooperación y la solidaridad quedaríamos presos del viejo paradigma que se caracteriza por la competencia y no por la colaboración. Un mundo de conflictos, enfrenamientos, de una gran acumulación de riquezas por una parte minúscula en detrimento de la exclusión de la otra parte mayoritaria.

Pienso que por primera vez, dada la magnitud de la crisis, se da la posibilidad de entender que los recursos de la tierra deben ser distribuidos en forma equitativa entre todos los seres humanos. Eso exige una gestión global y consciente de los recursos con que contamos. Y ahí la categoría central de la cooperación y la solidaridad. Conceptos que no dependen de la virtud individual que uno pueda o no tener. Una cooperación y solidaridad en el marco del trasfondo de lo que nos confirman los astrofísicos, los biólogos, los científicos en general. Quienes afirman que la ley más universal del universo es la cooperación de todos con todos. Como decía el físico alemán Heisenberg la ley máxima es que todo tiene que ver con todo, en cualquier momento y circunstancia. El todo es hecho con la suma de los entes virtuales y reales. El conjunto de energías del conjunto de los seres. Y allí rige la cooperación y la solidaridad de unos con otros para que todos puedan vivir y coexistir asegurando el respeto de la biodiversidad.

P: ¿Sostiene la figura del planeta como casa común y los seres humanos, no importan en que continente, como la gran familia humana?

R: La noción del Estado-Nación existe y tiene su función, pero en cierta forma es una categoría del pasado. Ahora, la Nación única es la tierra. Y todos los seres humanos son ciudadanos de la misma. Conservando las experiencias que ellos han hecho a lo largo de siglos, en sus culturas, ecosistemas, mundo de valores y espiritualidades. Todos aportan y comprueban que esas dimensiones son todas humanas. Significa que el ser humano puede ser humano de mil formas diferentes. Que no hay una sola forma occidental y cristiana. El conjunto de esas manifestaciones diversas son dignas, expresan la riqueza de lo que significa el ser humano. Y ahí aparece la familia humana, con distintos rostros, hermanos y hermanas, formas de vivir diferentes, pero todos como miembros de la misma. Hay muchas especies de seres vivientes. Entre ellas el ser humano, que forma dicha familia. Y el gran sueño de la familia, por pequeña que sea, es reunirse, celebrar juntos, festejar la generosidad de la naturaleza. Y este es el sueño de la familia humana que se sienta alrededor de la mesa de la casa común, para disfrutar lo que la tierra puede ofrecerle y los bienes culturales que hemos creado. Y entonces, en ese caso, la familia se sentirá contenta. No en un valle de lágrimas sino en un terreno de bienaventuranzas.

El viejo paradigma de la cooperación

P: Diferentemente a su visión humana y humanista de la cooperación, lo que hoy impera, sin embargo, es la reproducción de mecanismos de dominación del Sur por parte del Norte...Y, a veces, en ese marco, la cooperación aparece como una fórmula para tranquilizar conciencias.

R: Es la estrategia del viejo paradigma. Que haya naciones que tengan la hegemonía. Donde una entre ellas es imperial y domina e impone rumbos. Ese paradigma no busca cambiar el sistema sino, a lo sumo, disminuir los efectos negativos del mismo. Y ahí entra la visión tradicional de la cooperación, que no cambia ni las relaciones de poder ni los privilegios. La tierra crucificada, dividida en muchos países, explotada. Con una cooperación existente pero que no constituye el eje mismo de la sociedad planetaria, que sirve para tranquilizar la mala conciencia de algunos, que intenta tranquilizar a los que sufren para que no se rebelen, mientras el sistema que crea marginados se mantiene intacto. Esa visión, pienso, se está desgastando. Y cambiamos rotundamente de rumbo y referentes o vamos hacia un conflicto generalizado.

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Leonardo Boff, Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Hacia un Socialismo Nuevo La Utopía continúa

¿Qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta «agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos «dar razón de nuestra esperanza»; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

Pedro CASALDÁLIGA

Para probar si sos human@


UTOPÍAS


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía


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Escrito por "Mario Benedetti"
Tomado de "Praxis del fulano" del libro "Las soledades de babel"

Verdaderos Liderazgos

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