miércoles, 18 de marzo de 2009

Lo que llevó al stalinismo y al hitlerismo, fue la negación de la razón.



Leo en una nota del sitio el argentino.com firmada por Jonathan Rippel una interesante respuesta de Mario Bunge sobre los supuestos vínculos entre el racionalismo y el autoritarismo:


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P–Usted afirmó que "no sé que es el posmodernismo, excepto que parece ser una reacción contra la razón. Es oscurantismo, el llamado pensamiento débil, el abandono total del rigor". Sin embargo, el modernismo con la razón aplicada al extremo, ¿no terminó en Hitler, Stalin y los golpes de Estado en Latinoamérica con apoyo de Estados Unidos?

MB–De ninguna manera. El nazismo apañó la filosofía oscurantista de Heidegger y, al contrario, rechazaba la razón y la ciencia, y decía que había que aferrarse al suelo, la tierra y la sangre. Tenía una filosofía totalmente irracionalista. Por supuesto que la razón y la ciencia pueden usarse tanto para bien como para mal pero ese es otro asunto. Hitler protegió a los físicos y a los químicos que intentaron diseñar armas de destrucción masiva. Pero la filosofía popular, la filosofía que había que imponerle al pueblo, era esencialmente irracional. Pongo un ejemplo más reciente: la periodista italiana Oriana Fallaci, cuando tuvo la oportunidad de entrevistar al ayatola Khomeini, designado presidente de la república islámica iraní, le preguntó: "¿Qué va a hacer con la ciencia y con la técnica?". Y él contestó: "Vamos a comprar los productos y la técnica en la industria extranjera pero no vamos a fomentar la investigación científica ni el desarrollo tecnológico. Vamos a comprar televisores, automóviles, aviones, armas, pero no queremos importar la civilización occidental". Está muy claro. No fue la razón lo que llevó al stalinismo y al hitlerismo: al contrario, fue la negación de la razón. Fue la traición a los ideales de la Ilustración, que era cientificista, liberal y humanista.
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Dicho brutalmente, un discurso para la gilada y una práctica concreta de construcción de poder.
Puede leerse la nota completa, cuyo título también es una inquietante provocación en: el sitio de referencia.

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Leonardo Boff, Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Hacia un Socialismo Nuevo La Utopía continúa

¿Qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta «agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos «dar razón de nuestra esperanza»; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

Pedro CASALDÁLIGA

Para probar si sos human@


UTOPÍAS


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía


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Escrito por "Mario Benedetti"
Tomado de "Praxis del fulano" del libro "Las soledades de babel"

Verdaderos Liderazgos

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