domingo, 7 de junio de 2009

Dia del Periodista. Decir NO.

“¡Nosotros decimos no!, por Eduardo Galeano (Discurso pronunciado en Chile en 1988).

Hemos venido desde diversos países, y estamos aquí, reunidos a la sombra generosa de Pablo Neruda: estamos aquí para acompañar al pueblo de Chile, que dice NO.

También nosotros decimos NO.

Nosotros decimos NO al elogio del dinero y de la muerte. Decimos NO a un sistema que pone precio a las cosas y a la gente, donde el que más tiene es el que más vale, y decimos NO a un mundo que destina a las armas de guerra dos millones de dólares cada minuto, mientras cada minuto mata treinta niños por hambre o enfermedad curable. La bomba de neutrones que salva a las cosas y aniquila a la gente, es un perfecto símbolo de nuestro tiempo. Para el asesino sistema que convierte en objetivos militares a las estrellas de la noche, el ser humano no es más que un factor de producción y de consumo y un objeto de uso; el tiempo, no más que un recurso económico; y el planeta entero una fuente de renta que debe rendir hasta la última gota de su jugo. Se multiplica la pobreza para multiplicar la riqueza, y se multiplican las armas que custodian esa riqueza, riqueza de poquitos , y que mantienen a raya la pobreza de todos los demás, y también se multiplica, mientras tanto la soledad: nosotros decimos NO a un sistema que no da de comer ni da de amar, que a muchos condena al hambre de comida y a muchos más al hambre de abrazos.


Decimos NO a la mentira. La cultura dominante, que los grandes medios de comunicación irradian en escala universal, nos invita a confundir el mundo con un supermercados o una pista de carreras, donde el prójimo puede ser una mercancía o un competidor, pero jamás un hermano. Esa mentirosa cultura, que cursimente especula con el amor humano para arrancarle plusvalía, es en realidad una cultura del desvínculo: tiene por dioses a los ganadores, los exitosos dueños del dinero y el poder, y por héroes a los uniformados rambos que les cuidan las espaldas aplicando la Doctrina de seguridad Nacional. Por lo que dice y por lo que calla, la cultura dominante miente que la pobreza de los pobres no es un resultado de la riqueza de los ricos, sino que es hija de nadie, proviene de la oreja de una cabra o de la voluntad de Dios, que hizo a los pobres perezosos y burros. De la misma manera, la humillación de unos hombres por otros no tiene porqué motivar la solidaria indignación o el escándalo, porque pertenece al orden natural de las cosas: las dictaduras latinoamericanas, pongamos por caso, forman parte de nuestra exhuberante naturaleza y no del sistema imperialista del poder.
El desprecio traiciona la historia y mutila al mundo. Los poderosos fabricantes de opinión nos tratan como si no existiéramos, o como si fuéramos sombras bobas. La herencia colonial obliga al llamado Tercer mundo, habitado por gente de tercera categoría, a que acepte como propia la memoria de sus vencedores y a que compre la mentira ajena para usarla como si fuera la propia verdad. Nos premian la obediencia, nos castigan la inteligencia y nos desalientan la energía creadora. Somos opinados, pero no podemos ser opinadores. Tenemos derecho al eco, no a la voz, y los que mandan elogian nuestro talento de papagayos.

Nosotros decimos NO: nos negamos a aceptar esta mediocridad como destino.


Nosotros decimos NO al miedo. NO al miedo de decir, al miedo de hacer, al miedo de ser. El colonialismo visible prohibe decir, prohibe hacer, prohibe ser. El colonialismo invisible, más eficaz, nos convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser. El miedo se disfraza de realismo: para que la realidad no sea irreal, nos dicen los ideólogos de la impotencia, la moral ha de ser inmoral. Ante la indignidad, ante la miseria, ante la mentira, no tenemos más remedio que la resignación. Signados por la fatalidad, nacemos haraganes, irresponsables, violentos, tontos, pintorescos y condenados a la tutela militar. A lo sumo, podemos aspirar a convertirnos en prisioneros de buena conducta, capaces de pagar puntualmente los intereses de una descomunal deuda externa contraída para financiar el lujo que nos humilla y el garrote que nos golpea.


Y en este cuadro de cosas, nosotros decimos NO a la neutralidad de la palabra humana. Decimos NO a quienes nos invitan a lavarnos las manos ante las cotidianas crucifixiones que ocurren a nuestro alrededor. A la aburrida fascinación de un arte frío, indiferente, contemplador del espejo, preferimos un arte caliente, que celebra la aventura humana en el mundo y en ella participa, un arte irremediablemente enamorado y peleón. ¿Sería bella la belleza si no fuera justa?, Sería justa la justicia si no fuera bella?. Nosotros decimos NO al divorcio de la belleza y de la justicia, porque decimos sí a su abrazo poderoso y fecundo.

Ocurre que DECIMOS NO, y diciendo no, ESTAMOS DICIENDO SÍ.

Diciendo NO a las dictaduras, y NO a las dictaduras disfrazadas de democracias, nosotros estamos diciendo SÍ a la lucha por la democracia verdadera, que a nadie negará el pan ni la palabra y que será hermosa y peligrosa como un poema de Neruda o una canción de Violeta.
Diciendo NO al devastador imperio de la codicia, que tiene su centro en el norte de América, nosotros estamos diciendo SÍ a otra América posible, que nacerá de la más antigua de las tradiciones americanas, la tradición comunitaria: la tradición comunitaria que los indios de Chile defienden, desesperadamente, de derrota en derrota, desde hace cinco siglos.
Diciendo NO a la paz sin dignidad, estamos diciendo SÍ al sagrado derecho de rebelión contra la injusticia y su larga historia, larga como la historia de la resistencia popular en el largo mapa de Chile.
Diciendo NO a la libertad del dinero, nosotros estamos diciendo SÍ a la libertad de las personas: libertad maltratada y lastimada, mil veces caída, como Chile, y como Chile, mil veces alzada.
Diciendo NO al egoísmo suicida de los poderosos, que han convertido al mundo en un vasto cuartel, nosotros estamos diciendo SÍ a la solidaridad humana, que nos da sentido universal y confirma la fuerza de fraternidades más poderosas que todas las fronteras con todos sus guardianes: esa fuerza que nos invade, como la música de Chile, y como el vino de Chile nos abraza.
Y diciendo NO al triste encanto del desencanto, nosotros estamos diciendo SÍ a la esperanza, la esperanza hambrienta y loca y amante y amada, como Chile: la esperanza obstinada como los hijos de Chile rompiendo la noche.

domingo, 24 de mayo de 2009

El siglo de los derechos de la Madre Tierra


La afirmación más impactante del discurso del presidente de Bolivia Evo Morales Ayma en la Asamblea General de la ONU el día 22 de Abril, al proclamar este día como el Día Internacional de la Madre Tierra, tal vez ha sido la siguiente: «Si el siglo XX es reconocido como el siglo de los derechos humanos, individuales, sociales, económicos, políticos y culturales, el siglo XXI será reconocido como el siglo de los derechos de la Madre Tierra, de los animales, de las plantas, de todas las criaturas vivas y de todos los seres, cuyos derechos también deben ser respetados y protegidos».

Aquí ya nos encontramos ante el nuevo paradigma, centrado en la Tierra y en la vida. Ya no estamos dentro del antropocentrismo que desconocía el valor intrínseco de cada ser, independientemente del uso que hiciéramos de él. Crece cada vez más la clara conciencia de que todo lo que existe merece existir y todo lo que vive merece vivir.

Consecuentemente, debemos enriquecer nuestro concepto de democracia en el sentido de una biocracia o democracia sociocósmica porque todos los elementos de la naturaleza, en sus niveles propios, entran a formar parte de la sociabilidad humana. ¿Serían nuestras ciudades todavía humanas sin las plantas, los animales, los pájaros, los ríos y el aire puro?

Hoy sabemos por la nueva cosmología que todos los seres poseen no solamente masa y energía. Son portadores también de información, poseen historia, se vuelven complejos y crean órdenes que comportan un cierto nivel de subjetividad. Es la base científica que justifica la ampliación de la personalidad jurídica a todos los seres, especialmente a los vivos.

Michel Serres, filósofo francés de las ciencias, afirmó con propiedad: «La Declaración de los Derechos del Hombre tuvo el mérito de decir ‘todos los hombres tienen derechos’ pero el defecto de pensar que ‘sólo los hombres tienen derechos’». Costó mucha lucha el reconocimiento pleno de los derechos de los indígenas, de los afrodescendientes y de las mujeres, igual que ahora está exigiendo mucho esfuerzo el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, de los ecosistemas y de la Madre Tierra.

Así como inventamos la ciudadanía, el gobierno de Jorge Viana en el Estado de Acre acuñó la expresión florestanía, es decir, la forma de convivencia en la cual los derechos de la floresta son afirmados y garantizados.

El presidente Morales solicitó a la ONU la elaboración de una Carta de los derechos de la Madre Tierra cuyos tópicos principales serían: el derecho a la vida de todos los seres vivos; el derecho a la regeneración de la biocapacidad del Planeta; el derecho a una vida pura, pues la Madre Tierra tiene el derecho a vivir libre de contaminación y de polución; el derecho a la armonía y al equilibrio con y entre todas las cosas. Y nosotros añadiríamos, el derecho de conexión con el Todo del cual somos parte.

Esta visión nos muestra cuán lejos estamos de la concepción capitalista, de la que hemos sido rehenes durante siglos, y según la cual la Tierra es vista como un mero instrumento de producción, sin propósito, un reservorio de recursos que podemos explotar a nuestro gusto. Nos faltó la percepción de que la Tierra es verdaderamente nuestra Madre. Y la Madre debe ser respetada, venerada y amada.

Fue lo que afirmó el presidente de la Asamblea, Miguel d’Escoto Brockmann, al cerrar la sesión: «Es justísimo que nosotros, hermanos y hermanas, cuidemos de la Madre Tierra pues ella, al fin y al cabo, es quien nos alimenta y sustenta». Por eso, apelaba a todos para que escuchásemos atentamente a los pueblos originarios. A pesar de todas las presiones en contra, ellos mantienen viva la conexión con la naturaleza y con la Madre Tierra y producen en consonancia con sus ritmos y con la capacidad de aguante posible de cada ecosistema, contraponiéndose a la rapiña de las agroindustrias que actúan sobre toda la Tierra.

La decisión de acoger la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra es más que un símbolo. Es un giro total de nuestra relación con la Tierra, escapando del patrón dominante que puede llevarnos, si no hacemos transformaciones profundas, a nuestra autodestrucción.

lunes, 18 de mayo de 2009

Defensa de la Alegría


de Mario Benedetti



Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

martes, 5 de mayo de 2009

Vuelo de la muerte

Adolfo Pérez Esquivel

Cada persona guarda en su memoria hechos, acontecimientos, que marcan su vida y que no son aislados en la vida del pueblo y la situación del país y en la comunidad de pertenencia de cada uno.

Había estado en Ecuador participando en el encuentro de Obispos Latinoamericanos que se realizó en la Casa de Santa Cruz, en Riobamba en la Diócesis del Obispos Leonidas Proaño y donde supimos del asesinato de Monseñor Angelelli en la Argentina. Era uno de los obispos invitados que no pudo llegar al encuentro. Estuvo el Arzobispo de Santa Fe, Monseñor Vicente Zaspe.

La represión militar ecuatoriana invadió la casa de retiro y reprimió a los 17 obispos, religiosos y laicos, que fuimos detenidos y llevados al cuartel militar en Quito, a unos 300 Kms. Fue un operativo continental del Plan Cóndor, impuesto a través de la Doctrina de Seguridad Nacional, promovido bajo la dirección de los EE.UU en los regímenes dictatoriales imperantes.

Al regresar a la Argentina después de mi liberación en el Ecuador, fui detenido en el Departamento Central de la Policía Federal el día 4 de abril, aniversario del asesinato de Luther King y el primer día de la Semana Santa. Son momentos de fuerte tensión y de resistencia espiritual. Fui llevado a la Superintendencia de Seguridad Federal, un centro de torturas y encerrado en un tubo, calabozo pequeño y maloliente con restos dejados por otros prisioneros, por ese lugar pasaron los Graiver, el director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, entre otros. Lugar donde pasaban prisioneras que las transladaban a otras prisiones. con la promesa que las liberarían. Cuando salían a la calle y con el Estado de Sitio, volvían a secuestrarlas.

El día 5 de mayo del año 1977, a la madrugada, la guardia abre el tubo y me sacan, llevándome a una oficina donde me informan que sería trasladado. No dan otra información. Hay un oficial quien es el encargado de entregarme, dos oficiales y dos suboficiales, quienes me ponen las esposas y trasladan a un carro celular y soy encerrado en un compartimiento donde únicamente podía estar de pié.

Aproximadamente luego de hora y media de recorrido, se detiene y veo que es el aeródromo de San Justo, había un letrero que lo identificaba; está cerca de un hangar de donde sale carreteando un pequeño avión. Me suben encadenándome al asiento trasero. Están el piloto, el co-piloto los oficiales y suboficiales que me buscaron en la Superintendencia de Seguridad Federal, armados con ametralladoras y el avión tomó pista y se elevó dirigiendo su rumbo hacia el Río de la Plata.

Pregunté dónde me llevaban, pero el silencio era absoluto. Conozco perfectamente la zona sobre la que volábamos por haber navegado durante varios años la región. Pude ver los ríos Paraná de las Palmas, el Paraná Mini y el Paraná Guazú, la Barra de San Juan, Colonia y las luces de Montevideo. Era inexplicable ese recorrido y el tiempo transcurrido en el aire dando vueltas sin destino alguno.

Los guardias hablaban entre si en voz baja, uno de ellos se acercó para ver como estaban las cadenas que me ataban al asiento y sujetaba el candado, lo sentía muy nervioso y alterado, pero silencioso, no se atrevía a mirarme. Algo estaba por suceder; yo no lo sabía, aunque presentía lo que podía ser. Los militares esperaban una orden y saber qué hacer conmigo. El piloto llama al oficial y hablan en voz baja. Siento que le dice “estamos esperando la orden”.

Muchos recuerdo se agolpaban en mi mente y corazón, sin embargo estaba sereno y mi fuerza nacía de la oración , de la fe y el compromiso asumido junto a los pueblos de América Latina y la Argentina, de la pertenencia, valores y lucha por la vida frente a la dictaduras militares. Recordaba a los seres queridos, a mi esposa e hijos y que el día 7 de mayo es el cumpleaños de Ernesto y el dolor de no poder estar junto a la familia para celebrar y compartir. La incertidumbre de no saber si estaría vivo.

Tenía información de prisioneros que la dictadura militar ordenó arrojar desde los aviones al Río de la Plata y al mar. En Ginebra, en la Asociación Internacional de Juristas pude ver algunos micro-films de cuerpos de prisioneros que la corriente del río había arrastrado a la costa uruguaya;

El avión continuaba dando vueltas hacia la costa y el río. Hacía mucho frío y el tiempo inmenso transcurría en una espera incierta, cargada de tensiones y olor a muerte de un vuelo hacia ningún lado.

La madrugada y sol comenzaban a despertar de una noche llena de presagios e incertidumbres. Permanecía encadenado en el avión, sin capacidad de cualquier movimiento, sin respuesta a mis preguntas; sólo miradas furtivas y el susurro de sus conversaciones y las armas sobre sus rodillas. Me preguntaba si había llegado al límite de la vida; si todo eso era el fin, sólo trataba de aspirar el aire como si fuera la última bocanada de vida.

Recordaba a los compañeros y compañeras del Serpaj, a mi hijo mayor, Leonardo en su resistencia y trabajo en defensa del derecho de los pueblos; era muy joven con mucho entusiasmo y compromiso acompañando a organizaciones emergentes del drama que vivía el pueblo. Recordaba a quienes dieron su vida, para dar vida, desde su lugar resistían con dignidad, como ese grupo de mujeres con las que compartimos el dolor, la resistencia, la esperanza y la fuerza de la oración ecuménica, superando barreras culturales, ideológicas y políticas, unidas para saber a donde llevaron a sus hijos e hijas. Fuimos aprendiendo a tejer redes solidarias.

El tiempo sin tiempo, sin dimensión continuaba el vuelo de la muerte, hasta que el piloto dice en voz alta: “tengo la orden de ir a la Base Aérea de Morón, con el prisionero”. Así el avión recorre la costa y se dirige a la base del Palomar. Un edificio pintado de amarillo ya un poco desgastado por el tiempo, el avión aterriza en la pista y estaciona cerca del edificio. Quedo con la guardia armada. El piloto, junto con los oficiales se dirigen al edificio. No sé el tiempo transcurrido, tal vez más de dos horas, creo que ahí se decidió qué hacer conmigo. La presión internacional era intensa, de las iglesias, gobiernos, organizaciones sociales y culturales, de organismos internacionales.
Cuando regresan el piloto y los oficiales dicen: “póngase contento, lo llevamos a la U9, la Unidad Nueve, creo que hasta me puse contento que me lleven a la cárcel. Lo otro era la muerte.

El día 5 de mayo del año 1977, di gracias a Dios y la vida poder continuar la lucha y la resistencia en la esperanza. Sé que esa lucha y resistencia no finalizó, que hay que continuar a pesar de tantas claudicaciones, entrega del patrimonio del pueblo a la voracidad de empresas transnacionales y traiciones de quienes vendieron el país. Hay que recuperar valores, identidad, sentido de vida y dignidad de nuestro pueblo. Que la lucha, esperanzas de aquellos que dieron su vida para dar vida no haya sido inútil.

A 32 años hay que continuar construyendo en la esperanza. A pesar de todo.

- Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nóbel de la Paz 1980.



El negocio de la gripe porcina


(Asambleas ciudadanas).- Los laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld (ex secretario de Defensa de Geoge W. Bush) tienen los derechos sobre el fármaco “Tamiflu”, que se está vendiendo como remedio para la gripe y que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe aviar. El Ejército de los EEUU diseminó mosquitos del dengue en África, como arma biológica.


El informativo Pacífica entrevistó a distintos expertos en Estados Unidos y México, que alertan sobre la elaboración de armas químicas en los laboratorios del Pentágono y los millonarios beneficios para las transnacionales farmacéuticas.

En este caso, para los laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld, que tienen los derechos sobre el fármaco “Tamiflu”, que se está vendiendo como remedio para la gripe y que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe aviar.

Un revelador trabajo de investigación del Informativo Pacífica, elaborado por el colectivo periodístico con base en California Pueblos Sin Fronteras, plantea varias interrogantes que los medios hegemónicos de comunicación han obviado, en su afán por generar terror entre la población.

¿Cuál es el origen del nuevo virus que ya ha matado a más de cien personas en México? ¿A quién beneficia esta epidemia? ¿Qué otras noticias está sepultando? ¿Para qué se está utilizando la emergencia en México?

El reporte de Fernando Velázquez menciona un artículo de la investigadora Lori Price en el sitio web Globalresearch.ca , titulado “La gripe acaba con los memos de la tortura”, en el que ésta señala que la influenza porcina, fabricada probablemente en laboratorios militares de Estados Unidos, ha acabado con la noticia de los memos sobre la tortura ordenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra prisioneros en Guantánamo, Abu Ghraib, y cárceles secretas.

El artículo mencionado señala que un investigador de biodefensa indonesio declaró el año pasado que Estados Unidos ya podía fabricar armas biológicas en el laboratorio de Los Álamos, usando muestras de la gripe aviar enviadas por Indonesia a la Organización Mundial de la Salud. Detalles sobre el tema aparecen en el libro “Es tiempo de que cambie el mundo: manos divinas detrás de la gripe aviar”, escrito por el ministro de Salud indonesio.

Lori Price subraya que la actual histeria provocada por el virus porcino podría dar grandes ganancias a Donald Rumsfeld. El ex secretario de Defensa de Bush es directivo desde hace 20 años del laboratorio Gilead Sciences, Inc. la firma con sede en California que fabrica y tiene los derechos de “Tamiflu”, el supuesto remedio contra la influenza que aterroriza al mundo.

Fernando Velázquez también entrevistó para su reporte al periodista Ralph Schoenman, productor del programa radial “Taking Aim” (Apuntando) que se transmite en la emisora WBAI de Nueva York. Schoenman afirma que los laboratorios militarizados a lo largo de Estados Unidos han estado perfeccionando armas biológicas con los virus porcino, aviar, el asiático y otras enfermedades para las que no hay respuesta inmunológica.

“En laboratorios de nivel 4 y 5 en todo el país las enfermedades más virulentas han sido alteradas de tal forma que no hay defensa contra ellas, y han sido arrojadas en varias partes del mundo. Se han dispersado en África, y han sido monitoreadas por militares estadounidenses”, afirma Schoenman.

Velázquez también menciona en su reporte el libro “Clouds of Secrecy” (Nubes de secretos), del profesor de políticas de Salud Pública Leonard Cole, quien documenta que por 40 años el Pentágono ha estado esparciendo billones de bacilos I en el metro de Nueva York, en las escuelas públicas de Minneapolis y Saint Louis y, en particular, en la bahía de San Francisco. En esa ciudad, los efectos fueron un incremento en un 10% de meningitis de la espina dorsal. El número de personas impactadas por el bacilo I asciende a 10 millones.

Velázquez recuerda el libro “Matando la esperanza”, donde William Bloom describe que en 1971 la central de inteligencia proveyó a exiliados cubanos con un virus que causa fiebre porcina africana. Seis semanas después, un brote de la enfermedad obligó al gobierno cubano a sacrificar a medio millón de puercos. Diez años después la población fue atacada por una epidemia de dengue transmitida por mosquitos, que se extendió por la isla enfermando a más de 300 mil personas y matando a 158 (de los que más de un centenar eran niños menores de 15 años).

Reporta también Fernando Velázquez que documentos desclasificados en 1956 y 1958 revelan que el ejército estadounidense crió grandes cantidades de mosquitos en La Florida y en Georgia para ver si los insectos podían ser usados como armas diseminando enfermedades, y que en 1969 más de 500 estudiantes de 36 países se graduaron en cursos sobre guerra epidemiológica en la escuela de química del ejército en Fort McClellan en Alabama.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Cómo pararse frente al kirchnerismo?

Contrapunto entre Norberto Galasso y Alcira Argumedo

Por Gerardo Yomal y Hugo Presman

El debate dentro de lo que se denomina en términos generales "el campo popular, nacional y progresista" estaba latente y se reflejaba, entre otros medios, en Página 12, con artículos, réplicas y discusiones. La cuestión central es cómo pararse frente al kirchnerismo. El tren, programa radial que se emite por radio Cooperativa a las 20 horas con la conducción de los autores, convocó a dos amigos y militantes que hoy están en posturas diferentes. El historiador Norberto Galasso que participa del Grupo Carta Abierta y la socióloga Alcira Argumedo de Proyecto Sur. Presentamos a continuación las partes más importantes de dicha discusión que ZOOM reproduce en forma exclusiva.

—¿Cómo se para frente al Gobierno?

—Norberto Galasso: Hace bastante tiempo, después de algunos malos pasos por el viejo Partido Socialista, me fui colocando como un hombre de la izquierda nacional con un partidito muy débil en la época que estuve con Jorge Abelardo Ramos. Después, como un hombre de la izquierda nacional, un francotirador… sin partido. Desde esa perspectiva la sociedad argentina se divide en un campo nacional que son los sectores populares, la clase media, la gente de menores recursos, a veces los sacerdotes, algunas pymes y del otro lado un sector anti-nacional, que es el que construyó la vieja Argentina, la que se endeudó, la que se sometió a la División Internacional del Trabajo de la mano de Gran Bretaña y que después se sometió al Fondo Monetario y a todo el desastre que hicieron el menemismo y la Alianza en el gobierno. Desde esa perspectiva, estratégicamente debemos ir a una América Latina unida, libre y socialista. Estamos frente a una oportunidad extraordinaria en ese camino. Pero creo que en estas circunstancias, dada la correlación de fuerzas existentes y la debilidad con que inicia el gobierno Kirchner, que cae en la Casa Rosada casi por casualidad, hay que mantener cierta prudencia en las críticas porque hay aspectos muy positivos en el gobierno como el hecho de haber enfrentado al ALCA o tener una buena relación con Venezuela o Cuba o haber terminado con las AFJP. Puedo coincidir con Argumedo que el gobierno comete algo más que errores lamentables, como por ejemplo la política en la minería y otras cuestiones, pero de ninguna manera, jamás, coincidiría con la Sociedad Rural como fue el caso de Claudio Lozano y su voto contra la 125. Entiendo que hay que empujar lo mejor que pueda tener el gobierno. Si por ejemplo saca el canal Encuentro que es más o menos bueno, hay que empujar para que sea mejor. Y de ahí, entonces, que yo no me pongo en una situación frontalmente enemiga del gobierno… Tengo muy en cuenta lo que planteaban los viejos clásicos del marxismo: mantener la independencia ideológica, política y organizativa, y acompañar a un movimiento que es policlasista, confuso en muchos aspectos, en otros es vacilante, pero que evidentemente está enfrentado a los enemigos principales que a mi juicio son la Sociedad Rural, Macri, la Coalición Cívica…

—¿Cuál es su postura en este terreno?

—Alcira Argumedo: Aclaro que quiero y respeto mucho a Norberto con quien en su momento confluimos políticamente. Yo fui militante del peronismo pero acá hay que hacer una diferencia muy clara: una cosa es el peronismo histórico y otra es el pejotismo, es decir, este sector político bastante degradado que surge después de la masacre de la dictadura militar y que tiene varias manifestaciones. El duhaldismo, el menemismo, etc. y que sobre todo hay que diferenciarlo porque precisamente este pejotismo cantando la marcha peronista e invocando el nombre de Perón y Evita, llevó adelante el proyecto más antipopular y entreguista de la historia contemporánea argentina, donde incluyo a la década infame. Frente a lo que hizo el menemismo, los muchachos de la década infame eran una mariposa. Ahora, el menemismo no lo pudo hacer solamente Menem, tuvo aliados, cómplices, etc. que es este pejotismo… se puede ir a los archivos para ver el comportamiento de los distintos sectores. Y esto marca un elemento muy claro que me parece una falta de respeto: invocar o identificar lo que es la experiencia del matrimonio Kirchner, con lo que fue la experiencia histórica del matrimonio Perón.

Nota completa en Revista Zoom

¿Por qué Las venas abiertas?

CONTRATAPA

Por Emir Sader 
Filósofo y politólogo brasileño. Director de Clacso.

¿Por qué Hugo Chávez escogió el libro Las venas abiertas de América latina para regalarle al nuevo presidente de Estados Unidos? Porque es uno de los libros esenciales para entender a América latina y a los propios Estados Unidos. "La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar v le hundieron los dientes en la garganta."

Un libro que asienta la comprensión de nuestra América en los dos pilares que articulan nuestra violenta inserción subordinada al mercado capitalista internacional: el colonialismo y las dos más grandes masacres de la historia de la humanidad, la aniquilación de los pueblos indígenas y la esclavitud. El capitalismo llegó a estas tierras chorreando sangre, mostrando a lo que venía. No a traer civilización fundada en las armas y el crucifijo, sino opresión, discriminación, explotación de los recursos naturales y los seres humanos.

El proceso de colonización, que cambió de forma con el paso a la explotación imperial, es el fundamento, el tema central y el nombre del libro: "Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo".

Las venas demuestran fehacientemente cómo "...el subdesarrollo latinoamericano es una consecuencia del desarrollo ajeno, que los latinoamericanos somos pobres porque es rico el suelo que pisamos y que los lugares privilegiados por la naturaleza han sido malditos por la historia. En este mundo nuestro, mundo de centros poderosos y suburbios sometidos, no hay riqueza que no resulte, por lo menos, sospechosa".

"Con el paso del tiempo, se van perfeccionando los métodos de exportación de las crisis. El capital monopolista alcanza su más alto grado de concentración y su dominio internacional de los mercados, los créditos y las inversiones hacen posible el sistemático y creciente traslado de las contradicciones: los suburbios pagan el precio de la prosperidad, sin mayores sobresaltos, de los centros." "Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar las crisis de reajuste del sistema. Los precios de la mayoría de los productos que América latina vende bajan implacablemente en relación a los precios de los productos que compra a los países que monopolizan la tecnología, el comercio, la inversión y el crédito."

El presidente de Estados Unidos dijo, con razón, que la reunión de Trinidad-Tobago demostrará su significado por los efectos concretos que tenga. Ningún efecto será más importante que las consecuencias que él –y tantos otros mandatarios latinoamericanos– saquen de la lectura de Las venas abiertas de América latina, de nuestro mejor escritor, Eduardo Galeano. Las verdades de sus páginas se han confirmado al trasformarse el libro en prueba irrefutable del carácter subversivo del que fuera agarrado con un ejemplar en su casa, durante las dictaduras militares latinoamericanas.

Pero por la fuerza de sus verdades es por lo que este libro latinoamericano merece estar en cualquier lista de lecturas indispensables, hechas o por hacer. Es el mejor regalo que un latinoamericano le puede dar al presidente de Estados Unidos, a todos y a cualquier norteamericano, a todos los latinoamericanos, por lo que descifra de nuestra historia y de nuestra identidad, de nuestro pasado y de nuestro presente.

 

lunes, 20 de abril de 2009

Los mitos camperos



La magnitud del aporte agropecuario a la economía

Por Diego Rubinzal

El ombliguismo de la dirigencia agropecuaria es uno de sus rasgos distintivos. En sus repetidos discursos sostiene que su sector es el eje del desarrollo productivo argentino. En medio del conflicto del año pasado, la revista Barcelona tituló que en realidad las entidades rurales no querían retrotraer las cosas al momento anterior al dictado de la Resolución 125, sino a 1880.

Durante el auge del modelo agroexportador, el sector agropecuario llegó a representar más del 30 por ciento del PIB. En esos tiempos, una mala cosecha significaba un profundo retroceso para la economía nacional. Si bien el sector conserva una presencia significativa, la estructura productiva actual no es asimilable a ese pasado remoto. Hoy el sector agropecuario representa apenas un 8 por ciento del PIB o un 5 por ciento según el criterio de medición elegido: precios corrientes en el primer caso y precios constantes en el segundo. Aun sumándole la producción proveniente del complejo agroindustrial, la participación en el PIB no llega al 20 por ciento.

Con respecto al trabajo generado por el sector ocurre algo similar. En 1947, el campo empleaba al 24 por ciento de la población. Actualmente, el empleo rural directo no supera el 8 por ciento. En su trabajo “Los complejos agrolimentarios y el empleo: una controversia teórica y empírica” (Revista Realidad Económica 206), el economista de Cenda Javier Rodríguez sostiene que “el sistema agroalimentario ampliado, que incluye toda la producción agraria y pesquera, las etapas de industrialización y terciarias (comercio mayorista y minorista, transporte de todo tipo) abarca el 18,1 por ciento de los puestos de trabajo de toda la economía”.

En la última Expoagro, el presidente de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) exhortó a construir un país que produzca 150 millones de toneladas al año. Para eso pidió reglas de juego claras, justas y previsibles y fuerte respeto por el derecho de propiedad.

El discurso retoma un viejo tópico: un incremento en el volumen cosechado redunda en un mayor bienestar para toda la sociedad. Esa premisa tiene un pecado original: oculta quiénes son los beneficiarios de esas mayores cosechas en el caso de que se dejen las cosas libradas a las fuerzas de mercado. Al igual que lo ocurrido con la teoría del derrame, esa repetida idea no tiene corroboración empírica. Por ejemplo, la producción de cereales y oleaginosas se incrementó un 70 por ciento durante la década del ‘90 (se pasó de 38 a 64 millones de toneladas). Ese espectacular incremento productivo coexistió con declinantes indicadores económicos y sociales. En otras palabras, las mayores cosechas no detuvieron el derrumbe social y económico.

Otra de las muletillas de los dirigentes agrarios es que la recuperación económica posconvertibilidad fue motorizada por el aporte realizado por el sector agropecuario. La Cepal, en su trabajo “Crisis, recuperación y Nuevos Dilemas: la economía argentina 2002-2007”, sostiene que la mayor contribución al crecimiento del PIB en esos años fue la proveniente del sector industrial (+22,6 por ciento), seguida por el comercio con el 17,1 y el campo (3,5). Por eso, mientras el PIB global creció un 8,8 por ciento, el PBI industrial lo hizo un 10 y el agropecuario menos del 6 por ciento.

Esto no significa menospreciar el importante aporte del sector agropecuario (sobre todo en lo que hace a la generación de divisas) para la economía argentina. El análisis de los datos simplemente pone las cosas en su justo lugar desmintiendo rotundamente la veracidad de afirmaciones tales como “todos vivimos del campo”.


domingo, 12 de abril de 2009

"La burguesía argentina es fascista"

LITERATURA › ANDRES RIVERA FRENTE A SU NUEVO LIBRO, GUARDIA BLANCA

Compuesto por una novela corta y un cuento largo, que exhuma la historia de Galimba, un "frío asesino ideológico" (imposible no pensar en Rodolfo Galimberti), el nuevo libro de Rivera reflexiona simultáneamente sobre la vejez y la violencia.

Por Silvina Friera

Fuma Andrés Rivera en su austero departamento, en un piso doce del barrio de Belgrano. A pesar de la bruma, por una de las ventanas se alcanza a divisar una hilacha del Río de La Plata. A los 81 años, exhala el humo con un soplido seco y áspero, parecido al tono con el que declina sus pensamientos. Como si estuviera enojado. A espaldas del escritor hay un cuadro de Carlos Gorriarena y muchos estantes con libros de Faulkner, Hemingway, Borges, Joyce, Pavese. La escenografía que lo rodea se asemeja a la que prevalece en parte de su nuevo libro, Guardia Blanca (Seix Barral), compuesto por dos textos: una novela corta, Despeñaderos, protagonizada por su alter ego, Pablo Fontán, que también vive en una torre del barrio de Belgrano, mira la televisión, lee mucho los diarios y, como todo viejo, hilvana recuerdos, y un cuento largo, "Guardia Blanca", que conecta la historia de Galimba, un "frío asesino ideológico" –imposible no pensar en Rodolfo Galimberti–, con Emilio Jáuregui, un militante de Vanguardia Comunista asesinado en 1969 por la Policía Federal, durante la dictadura de Onganía.

Como todo escritor que apela a los materiales autobiográficos, Rivera los deforma y recompone con una insistencia maníaca. Y las manías de su alter ego Fontán, muchas de las preguntas que se hace el personaje mientras mira el río, la televisión o cuando revisa el diario, son tributarias de las obsesiones del escritor. Hace tiempo que la vejez no sólo golpea la puerta de sus cuentos y novelas sino que se mete de lleno, con furia, con rabia. A pesar de la migración de clase, el sello de origen de su familia obrera está siempre implícito. El paso de los años no atempera la indignación que le produce al autor y a muchas de sus criaturas, las salvajes diferencias entre ricos, "niños bien", los llama con desdén Rivera en la entrevista con Página/12, y pobres. Pero en este libro, tal vez más que en otros, los recuerdos interpelan, de un modo acuciante, el presente. Rivera mete el dedo en la llaga de una Argentina "country" con burgueses atrincherados y temerosos encerrados en sus fortalezas, donde la impunidad está garantizada; en un país en el que la explotación sojera no ahorra sangre ni desprecio contra trabajadores bolivianos. Y hasta los temblores de las bolsas del mundo y la venta masiva de acciones lleva a preguntarse si se está resquebrajando el mundo capitalista. "Los ricos son diferentes, sí. Pero se aburren. Y, entonces, matan", se lee en Despeñaderos.

–La novela comienza con un epígrafe de Dylan Thomas relacionado con la rabia que produce la vejez. ¿Usted siente esa rabia?

–Sí, mucha. ¿Cómo no tener rabia contra algo que es inevitable? Me da rabia la torpeza que crece y la necesidad de pedir ayuda a los otros, y cómo en mi caso reprimo esa solicitud. Yo soy muy lector y hay momentos en que tengo que dejar la lectura porque me duelen los ojos. Me da rabia saber que mi organismo tiene exigencias a las que en el pasado no le atribuía importancia alguna y ahora es como si me pusieran un collar en el cuello: tengo que cumplir con esas exigencias.

–¿Compensa esa rabia con la escritura?

–Sí, mis sueños nocturnos son muy profundos. Nunca tenía imágenes en los sueños, no tenía sueños, pero ahora los tengo como muy pocas veces los he tenido. No son pesadillas, pero no son agradables. Aluden a la vejez.

–¿Pero escribe más que antes?

–No, escribo menos. Tengo empezado algo que no sé si es un relato o puede ser una nouvelle, y debo reconocer que no tengo más ganas de seguir. Recuerdo una frase de Borges, que dijo algo así como que da más placer leer a los otros que escribir.

–¿Cómo fue el origen de Guardia Blanca?

–Empezó por el recuerdo de Galimberti. Lo conocí sólo de verlo. Me impresionaba cuando joven: pálido, como se describe en la novela, sacón hasta los tobillos. Un asesino frío, allá lejos y hace tiempo. Me pregunté qué podía hacer con ese recuerdo que no se diluyó como otros. Tenía por otro lado a Pablo Fontán, una suerte de alter ego. Y a José Luis Rauch, descendiente de un oficial prusiano. El encuentro entre esas dos vidas tan opuestas entre sí dio lugar a la aparición de Galimba, le abrió la puerta. Y ahí se armó la novela.

–Fontán lee permanentemente los diarios y se detiene en varias noticias, sobre todo aquellas que consignan los asesinatos de mujeres en los countries. ¿Cómo funcionan en la novela estas referencias?

–Dan una imagen de este mundo que vivimos. Los burgueses se refugian en los countries porque creen que están seguros. Y allí perpetran sus propios crímenes y salen inmunes. No hay castigos; son cotos cerrados y así lo viven. Llegan con sus autos, los lugares son cálidos, los que tienen buen gusto tienen buenas pinturas, hay buenas comidas y las diversiones del caso.

–¿Esta Argentina country tiene sus raíces en la dictadura militar?

–Sí, ellos pusieron algo para que eso fuera así, pero estaba antes. No es exacto atribuírselo a los militares. Pero la llegada del proceso fomentó esta uniformidad que se cobija en los countries. Hoy los medios no se cansan de publicar un crimen en un country, que es noticia de tapa pero a los tres días está recluido en un recuadro en página impar, en el diario que sea.

–Algo parecido sucede con la cuestión de la inseguridad. ¿Por qué las clases medias están tan obsesionadas con este tema?

–Es una obsesión, pero es una realidad también. No estamos lejos de que esta clase media, acechada por el golpe de mano de asaltantes despiadados y jóvenes en la mayoría de los casos, se organice en patrullas de defensa armadas, habida cuenta de la incapacidad de las fuerzas de seguridad para poner una valla a estos ataques. Es el sistema. Hasta la señora Presidenta tiene que reconocer que en tanto haya miseria en este país habrá quienes roban, asaltan y matan. Pero no son sólo los pobres. Los hijos de la clase media alta casi practican el delito por deporte, para mostrarse a sí mismos cuán lejos pueden llegar. Sus vidas son aburridas realmente; basta imaginarlos en oficinas atendidos por secretarias, con los aparatos más sofisticados que la mente humana ha creado... Y después qué, ¿van a ver los thrillers en la televisión? ¿Por qué no pueden ser ellos protagonistas de un thriller? Tienen autos, las armas las consiguen más rápido que ligero. Algunos son cultos, claro, saben quién es Joyce...

–Pero el hijo de la burguesía no es penalizado, en cambio sobre el pobre cae todo el peso de la ley...

–El pobre no tiene dinero para pagar un abogado. Pero no incurramos en el horror de justificar al pobre. Hay muchos que viven en esa enorme zona que se llama la pobreza y no emprenden el camino del delito. Se plantan y dicen "hay otro camino", trabajan, miran y no hacen más que eso.

–Pero esta distinción que establece, las clases medias parecen ignorarla cuando condenan en bloque a los pobres...

–Sí, claro, todos nos hemos enterado porque fuimos testigos o porque lo leímos que una villa está a cien metros de una edificación urbana ocupada por niños bien. ¿Cómo soportar eso? (grita) ¿Cómo pensar que va a ser la noche de hoy?

–En los diálogos que tienen Fontán y Rauch, en dos oportunidades se menciona que "la política es una mierda". ¿Usted suscribe en parte esta idea?

–En la novela Fontán no suscribe esa frase, pero la recoge como un eslogan que emana de la propia burguesía. No me ha faltado ocasión de escuchar a quienes decían que con los uniformados estábamos bien porque no te asaltaban en la calle, no le arrancaban una cartera a la señora. Buena parte de la pequeña burguesía argentina es fascista, aunque no lo sepa, aunque algunos se ofendan si se los dice. Pero cuando se exige ley y orden, se es fascista.

–¿Qué consecuencias tiene ese rechazo tan drástico hacia la política? ¿Por qué cuesta tanto percibir que no es posible la vida de ninguna sociedad sin política?

–Piense en aquellos que vivieron la década del '70. Por esos años se suponía que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Pero eso fue arrasado. Ahí tiene de donde emerge "la política es una mierda". Están aquellos que lo dicen convencidos tras haber atravesado un momento de euforia, de éxtasis le diría, de participación activa en la militancia política, que luego devino en los años de la dictadura en las persecuciones, los exilios, o en el silencio. Y se empezó a escuchar al vecino, que siempre miró para otro lado, decir que "ahora estamos bien". La inmensa mayoría de la clase media anhela una mano dura que les haga gozar en plenitud lo que tienen, heredado o no.

–¿Por qué cree que casi no se habla sobre cómo y por qué unos pocos se hacen tan ricos de la noche a la mañana?

–Hay nombres que se citan en el libro, como Macri. Es un ejemplo del american way of life. Papá, el inmigrante italiano, levanta un imperio. Y hoy Macri hijo es el mandamás de la ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué no puedo ser Macri? Es una pregunta pertinente... Francisco de Narváez, colombiano, ¿de dónde salió su fortuna? Solá confiesa que él no tiene el dinero que tiene De Narváez. ¿Se da cuenta? Ganar las elecciones en este país es una cuestión de dinero, no de un programa. Los argentinos tienen registrado el famoso "síganme que nos los defraudaré" del doctor Carlos Menem. Y lo votaron. Lo votaron a Bussi en Tucumán, no lo impusieron las bayonetas. Aquellos que dicen que los pueblos no se equivocan están mirando para otro lado. En un pueblo culto como el alemán, que dio a Marx, a Engels, a Kautsky y a tantos otros que no ejercieron la política ni la fundaron ni escribieron libros teóricos, muchos se tuvieron que marchar, como Thomas Mann. Ese pueblo culto ovacionó a Hitler. Hay que reparar que no se rindieron; los soldados del Ejército Rojo tuvieron que plantar la bandera roja en la cúpula del Reichstag luego de devastar Berlín. No hubo deserciones. ¿Dónde estaban los comunistas y socialdemócratas alemanes? Esa era una izquierda que si se hubiera unido, sin olvidar sus diferencias, Hitler no habría ganado las elecciones. A veces tengo la impresión de que no sabemos leer la historia. Puesto que no sabemos leer la historia, aceptamos que "este país es una mierda". No: la Argentina es un país rico y desgraciado. Si no, no hubiéramos tenido a Borges, no hubiéramos tenido a Raúl González Tuñón y a tantos y tan buenos poetas. No hubiéramos tenido a Marechal, a quien los puros condenaron al ostracismo porque adhirió al peronismo. ¡Marechal fue uno de los mejores escritores que tuvo este país!

–Cuando en la novela se recuerda a Emilio Jáuregui, aparece la pregunta sobre por qué se hizo comunista ese joven. Supongo que usted se debe haber preguntado muchas veces lo mismo, ¿no? ¿Qué respondería hoy?

–Nací en un hogar obrero, mi padre era socialdemócrata de izquierda en su país natal, Polonia. El vino solo al país. La familia de mi madre soportó uno de los pogroms más aterradores que registra la historia mundial y sobrevivió. Y también vino a la Argentina. En su familia había un tío, Felipe, muy culto. Fue el primero que puso debajo de mis ojos a Los miserables, de Víctor Hugo. Felipe era trotskista. Lo expulsaron dos veces del Partido Comunista. Me llevaba al cine y a cenar y hablábamos de igual a igual. La influencia de Felipe, que fue tipógrafo, pesó en el hecho de que yo fuera durante 25 años miembro del Partido Comunista. Un día me expulsaron porque no estaba de acuerdo con la línea del PC. La excusa fue que escribí un mal cuento, después lo mejoré un poco, "Cita", que se lo dediqué a Juan Gelman y Juan Carlos Portantiero, ambos expulsados del Partido Comunista. Me llamaron para rendir cuentas. Ahí se desató una discusión que terminó con algo que era típico por lo menos del Partido Comunista de ese tiempo: se me acusaba de "nacionalista burgués".

–Viniendo de una familia obrera, ¿cómo vivió el surgimiento del peronismo?

–Traté de entender el fenómeno. Me ayudó el hecho de que trabajaba en una fábrica textil, y que los obreros y obreras peronistas me eligieron secretario de la comisión interna porque "sabía hablar". Yo era el único comunista en una fábrica de cien obreros peronistas. Con el golpe de 1955, paré la fábrica cuando llegó la noticia a la diez de la mañana. Convoqué a los obreros y obreras peronistas a ir al sindicato que estaba en Villa Lynch, partido de San Martín, porque el secretario había dicho que había armas para defender al general. Y allá fuimos. Como no había transporte público, a medida que íbamos caminando los obreros y obreras peronistas se iban abriendo. Llegamos otro compañero y yo a la puerta del sindicato. La puerta estaba cerrada. Mi compañero, al que le decían "El Petiso", me dijo que nos fuéramos a tomar algo. Desandamos el camino y llegamos a un boliche en la avenida San Martín que estaba abierto. Después lo vi a Perón por televisión, subiendo a la cañonera paraguaya. ¿Qué comentarios se pueden hacer acerca de eso?

–Qué curioso que los obreros peronistas hayan elegido a un comunista para que los representara...

–Sí, y ellos sabían que yo era comunista. Pero mis años en la fábrica indicaban que no tenía ninguna relación cordial con los patrones. No les ladraba, pero la relación era distante y fría.

–¿Discutía con los obreros peronistas sobre Perón o el peronismo?

–No, era inútil. Había que esperar a que cambiara algo en el país para intentarlo. Algunos de los obreros más leídos me traían esos textos de (Victorio) Codovilla, gruesos como una guía telefónica, en los que exaltaba los avances del Partido Comunista en el mundo sindical. Eran tomaduras de pelo. Y creían en eso los que querían creer (risas).

Alfonsín, el milagro de Borges y el empalago sin pudor de estos días

 

-Leo  hoy en el suple Zona de Clarín a Julio Blanck:

Tanta palabra dicha y escrita. Tanto elogio sincero y tanto charlatán de ocasión. Tantos que lo acompañaron siempre y tantísimos otros que supieron ponerle piedras en el camino, o que directamente le revolearon las piedras por la cabeza, o lo quisieron ignorar y negar, y ahora lo reverencian en una corte adulona y grosera. Tanta abundancia de Alfonsín en la simbolización política de estos días.

Todos quieren apropiarse de Alfonsín, representar sus valores, portar su legado, olvidar sus errores y disimular sus fracasos, llevar su bandera y agitarla, como propia, ante los ojos de una sociedad fatigada, desencantada, temerosa por la crisis que le prometen y ya se empieza a sentir, y que dentro de once domingos tiene que volver a votar.

Es algo empalagosa tanta abundancia, aunque no por eso menos merecida. Y muy entendible, si se echa un vistazo rápido, aun piadoso, a los actores políticos de hoy y a los libretos que recitan.
Los radicales, herederos naturales, se arremolinan ya sin pudor en torno de Julio Cobos, al que habían echado a patadas porque los abandonó para correr en brazos de la seducción kirchnerista. Eso fue antes de que Cobos abandonara a Kirchner y a Cristina, trepando de un salto a una popularidad que persiste y confirmando su notable capacidad para desplazarse hacia donde calienta el sol.

Los kirchneristas, ahora pretendidos compañeros de principios e infortunios de Alfonsín en un discurso que no creen siquiera sus más disciplinados centuriones, hablan de ilusorias paralelas con líder recién muerto mientras falsifican las candidaturas que vienen, anotando candidatos a cargos que no piensan ocupar. Quizás supongan, en el fondo de su historia y de su ideología, que "la democracia es un abuso de la estadística", definición infeliz de Jorge Luis Borges, que no era peronista justamente.

Los demás protagonistas de la política, gobernadores y diputados, piqueteros y ruralistas, funcionarios de todo rango, oficialistas y opositores, de la izquierda a la derecha y casi todos apiñándose en el centro, que es lo que receta la corrección de estos tiempos, tratan de llevarse su tajada de Alfonsín.

Todos le piden ahora un milagro a Alfonsín. Unos le ruegan hacerles ganar una elección que nunca soñaron. Otros, la utopía de dotarse de sus valores y principios, que a veces declamaron pero jamás, de verdad, tuvieron.

Quizás hagan bien en creer en las propiedades milagrosas del Presidente de esta democracia maltrecha que entre todos supimos construir. Porque a Alfonsín se le puede atribuir por lo menos un "hecho no explicable por las leyes naturales", que es como la Real Academia define el milagro: Alfonsín hizo que Borges creyera en la democracia.

Ese Borges, argentino notable, antiperonista cerril, "un genio pero no un sabio" según la filosa definición del gran Osvaldo Bayer, y que fue contemplativo con dictadores como Videla y Pinochet, que supo condecorarlo. El mismo Borges que le había dicho a Bernardo Neustadt, a quién si no, aquello de "la democracia es un abuso de la estadística, y además no creo que tenga ningún valor". Palabras dichas en julio de 1976, cuatro meses después del golpe de Videla y Massera, ni antes ni después, y publicadas en Extra, la revista de Neustadt.

El mismo Borges que, a tono con los tiempos, finalmente, en un artículo publicado por Clarín el 22 de diciembre de 1983 titulado "El último domingo de octubre", decía cosas como éstas:
"Escribí alguna vez que la democracia es un abuso de la estadística; yo he recordado muchas veces aquel dictamen de Carlyle, que la definió como el caos provisto de urnas electorales. El 30 de octubre de 1983, la democracia argentina me ha refutado espléndidamente.

"Es casi una blasfemia pensar que lo que nos dio aquella fecha es la victoria de un partido y la derrota de otro. Nos enfrentaba un caos que, aquel día, tomó la decisión de ser un cosmos. Lo que fue una agonía puede ser una resurrección. La clara luz de la vigilia nos encandila un poco. Nadie ignora las formas que asumió esa pesadilla obstinada.

"Tantos años de iniquidad o de complacencia nos han manchado a todos. Tenemos que desandar un largo camino. Nuestra esperanza no debe ser impaciente.

"Asistiremos, increíblemente, a un extraño espectáculo. El de un gobierno que condesciende al diálogo, que puede confesar que se ha equivocado, que prefiere la razón a la interjección, los argumentos a la mera amenaza.

"La esperanza, que era casi imposible hace días, es ahora nuestro venturoso deber".
Borges murió el 14 de junio de 1986. Alfonsín, el 31 de marzo de 2009. Lo que ellos representan sigue vivo.
 

sábado, 11 de abril de 2009

Por dentro y por fuera


Frei Betto

El Estado, igual que ciertas empresas de obras públicas, es una entidad con doble discurso: “hacia dentro” asume decisiones según los parámetros de la racionalidad; por eso es tan complejo como los circuitos de las neuronas de nuestro cerebro. El Estado es el cerebro y su burocracia la red aparente de aquellas intrincadas conexiones que le hacen ordenar la sociedad, bien rumbo al desarrollo, bien para reprimir o consentir la corrupción.

Pero el Estado no opera sólo en el plano racional. Hay en él otro lenguaje, “hacia afuera”, disimulado, subjetivo, no visible o audible o público; lenguaje acuñado en la hoguera de las vanidades, en las disputas internas, en los trabajos de pasillos, en la defensa de los intereses corporativos, en las sendas oscuras de la corrupción. Las decisiones racionales son manifestaciones de ese juego entre bastidores que el público no percibe y donde ocasionalmente se considera lo que es su interés.

A eso se llega por vías transversales, pues las decisiones políticas no siempre son razonables, dependen de afectos, emociones, empatías y simpatías, alianzas y acuerdos. Esa endogamia es de las más frecuentes y peores prácticas políticas. Una persona es nombrada para tal función (por ejemplo el Senado) no por reunir las cualidades necesarias, aunque eso también cuenta, pero casi nunca es prioritario: o porque haya sido democráticamente elegida o señalada por quienes integran la institución que va a dirigir. Es nombrada porque el político tiene que agradar a un amigo, sacar a un correligionario del ostracismo, compensar la derrota electoral de un aliado histórico, favorecer un arco de alianzas electorales, atender el pedido de un senador o un diputado, o del presidente de su partido, el cual, a su vez, tampoco se destaca por tener en cuenta la ecuación cargo-responsabilidad-competencia.

Son esas razones subjetivas las que producen tantos nombramientos de extraños en el nido, y el diablo es que el extraño pasa a detentar el poder en el nido y a golpear los huevos a su modo. De ese modo se abre una fosa entre intereses corporativos y públicos.

El Estado moderno padece de esquizofrenia estructural. Nadie sabe precisar con exactitud la línea fronteriza entre gobierno y Estado, a pesar de que la diferencia entre uno y otro conste en cualquier manual de política.

En la práctica el gobierno se coloca por encima del Estado por el simple hecho de encarnarlo y representarlo. Y todo gobierno se empeña en cooptar al Estado, reducir al máximo la distancia entre ambos y, si es posible, invertir la polaridad: lograr que el Estado se enmarque dentro del gobierno.

Esa paradoja es tanto más penosa para la población cuanto más frágil resulte el Estado por la sucesión de gobiernos que lo ocupan. Si un ciudadano enfermo comparece a un puesto de salud, en principio debiera merecer toda la atención del Estado, independientemente del gobierno de turno. Y todo gobierno, excepto en los regímenes autocráticos y dictatoriales, es provisional, al contrario del Estado, que posee carácter permanente. La promiscuidad entre gobierno y Estado y el modo como aquél abusa de éste, impiden que el ciudadano enfermo tenga seguridad de que el servicio de salud pública sea un derecho que no le faltará.

Si el gobierno nombra a incompetentes para regir la salud y atiende a las presiones de la industria farmacéutica y de los programas privados de salud, interesados en socavar los servicios públicos que amenazan la multiplicación de los beneficios privados, entonces el enfermo verá reducida su vida por el simple hecho de que el Estado no es una institución estable, consolidada, por encima de los caprichos de cada gobierno que periódica y sucesivamente lo ocupa.

Según Maquiavelo, se mantiene en el poder con mayores dificultades el gobernante que depende de la ayuda de los poderosos que quien se apoya en el pueblo. Éste, cuando se enfada con el gobernante, lo abandona (véase la actitud del electorado sudamericano frente a los candidatos neoliberales). Pero los poderosos no sólo le abandonan sino que se vengan. El gobernante puede derribar poderosos, pero no al pueblo. Por lo cual debe gobernar siempre con el pueblo.

En tiempos de crisis, el Estado, como un padre, vuelve a ejercer su autoridad sobre esta hija querida que, ambiciosa, se emancipó y, desorientada, hizo lo que no debía: la economía. Quizás tenga ahora una posibilidad de reducir la antinomia entre el “hacia dentro” y “hacia fuera”. Siempre que no se quiera perfumar el chivo que entró en la sala al pretender inhibir al Ministerio Público y a la Policía Federal en el combate a la corrupción. Como sugiere Enmanuel Lévinas, la política debe ser controlada y criticada siempre a partir de la ética. Es mejor expulsar al chivo y hacer coincidir transparencia y actividad política. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de “Calendario del Poder”, entre otros libros.

domingo, 5 de abril de 2009

TODA UNA SOCIEDAD CULPABLE DE LA MUERTE DEL BUEN PASTOR


(Osvaldo Bayer – 1985)


Estuvimos tras las huellas dejadas por esa figura inolvidable de la solidaridad y fraternidad humanas: el obispo Angelelli. Y nos dimos de frente con una realidad cruel, muy cruel, increíblemente hipócrita. La realidad de nuestra sociedad y la de las columnas donde se asienta.

Acompañé a un equipo de la televisión alemana para filmar un documental sobre el obispo riojano cuya figura se agiganta cada vez más en el extranjero a medida que aquí se lo trata de esconder y negar día a día.

Uno de nuestros primeros pasos nos llevó a Neuquén, a conversar con el obispo De Nevares. El nos habló de la soledad de Angelelli en la asamblea episcopal. De Nevares nos relató con emoción cómo, recién después del asesinato del ministro de Cristo, se dio cuenta realmente de que hubiera podido hacer más, tal vez, por acompañarlo. Angelelli callaba los peligros que se cernían sobre él mismo y continuaba su lucha. Aunque no callaba las persecuciones de que eran objeto sus curas, sus monjas, sus laicos. Pero en el conciliábulo de los príncipes de la Iglesia no había oídos para su voz. Lo dejaron solo. Y cuando ocurrió su martirio, cuando quedó tirado sobre el pavimento en la soledad de los Llanos, con los brazos abiertos como el Jesús crucificado, los príncipes de la Iglesia, sus hermanos en Caín, callaron, y siguen callando aún.

En Neuquén nos encontramos por casualidad con otro purpurado, el vicario general de las Fuerzas Armadas, monseñor Medina. Le preguntamos si quería opinar ante la televisión alemana acerca de la figura de monseñor Angelelli. Nos respondió nada más que esto: ";No! ¡no! y ¡no!" Con la arrogan¬cia de aquellos cardenales de la Inquisición, todopoderosos.

Pero, por lo menos, el obispo militar dio la cara. Hubo otro que no la dio y su repuesta fue igual de terrible. A través del cónsul alemán en Córdoba se pidió una entrevista al cardenal Primatesta. La respuesta telefónica -que recién se produjo siete días después-, fue rotunda: "De ninguna manera".

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina no perdió una sola palabra ni un minuto de tiempo para hablar sobre el mártir riojano. Lo negaba. El gallo bíblico había ya cantado tres veces y monseñor continuaba negando a su hermano sacrificado. Pero no por miedo, como el apóstol Pedro, sino porque Angelelli es la memoria permanente y punzante de una jerarquía eclesiástica que vio asesinar, secuestrar, torturar, violar, robar y calló.

Calló hasta cuando las bandas uniformadas asesinaron a los pastores de sus propios rebaños. El "de ninguna manera" sonó como una cachetada en el rostro de quienes habían venido desde Europa a conocer la palabra de la jerarquía eclesiástica sobre el obispo riojano. Ahí sí que comprendieron lo que significa el pecado de soberbia, táctica un tanto burda para cubrir el pecado de complicidad -en este caso el silencio- ante toda una política que produjo el holocausto argentino.


La valiente actitud del obispo De Nevares, quien en 1982 declaró que el supuesto accidente de monseñor Angelelli había sido un crimen, obró para que la causa judicial se reabriera. Pero la Conferencia Episcopal siguió guardando silencio -como si nadie les hubiese informado nada— y sigue guardando silencio.

Pero no sólo es la Iglesia la que guarda silencio sobre el crimen. También callan los poderes políticos y calla toda una sociedad culpable.


Porque una verdadera investigación por el asesinato de Angelelli se convertiría en un juicio a la sociedad argentina. Cómo es posible que cuando el honesto juez Oyola de Chamical ordena la detención del coronel Malagamba, el gobierno del doctor Alfonsín responde ascendiendo al inculpado a general de la Nación.


¿No es eso acaso intromisión en la justicia, no es eso una presión enorme sobre las espaldas de un juez absolutamente solo que tiene ya los hilos de la confabulación que llevó al asesinato de los curas Murias y Longueville, verdadero prefacio a la posterior eliminación de Angelelli?


Hay testigos que vieron a los dos curas en la Base Aérea de Chamical antes de ser asesinados. El día anterior, había llegado a la base el coronel Malagamba -hoy general de la democracia-jefe del área de Seguridad 314 durante la dictadura..Los dos sacerdotes aparecieron muertos, atados y amordazados, con evidentes señales de torturas, a quince kilómetros de la base aérea. Santos Fernández, el poblador cercano al lugar donde fueron hallados los cadáveres, que oyó los tiros y vio partir el automóvil de los asesinos, apareció poco después también muerto. La policía provincial caratuló sospechosamente el expediente como "muerto en accidente de caza".


El asesinato de los dos "padrecitos" -como los llaman los pobladores humildes de La Rioja que dejan su plegaria ante las cruces levantadas junto a los rieles- era la contestación a la obra y las palabras de justicia del obispo. Semanas antes, monseñor Angelelli había expulsado de la misa al comodoro Aguirre, el todopoderoso dueño y señor de Chamical, por haberlo querido interrumpir en su homilía. El orgullo del jefe de la base había quedado herido. Decir la verdad en 1976 no temblar ante los jerarcas de la represión -mientras todos callaban- era condenarse a muerte. Dos semanas después del vil asesinato de los padrecitos, apareció monseñor Angelelli tirado sobre el pavimento, con los brazos extendidos y mirando al cielo, sin vida.


Los culpables siguen libres. Ascendidos, o en sus latifundios o en sus puestos de gobierno. Tal vez el símbolo más patente del pecado de toda una sociedad riojana sea el estado actual del latifundio de Azalini. Ese fue el predio -tierra y agua juntas- que monseñor Angelelli quería que se diese a los campesinos sin tierra para que se organizara una cooperativa de trabajo. Por muerte del dueño, las tierras casi no se labraban, perdiéndose el agua. Cuando Angelelli expuso el proyecto de expropiación, comenzó la campaña contra el obispo llamándolo comunista y acusándolo de querer hacer funcionar un "Koljós". Eran tiempos del primer gobierno de Carlos Saúl Menem. El proyecto llegó a la legislatura y fue rechazado por el voto de los diputados radicales y de la mitad de la bancada justicialista. El sueño del obispo y sus pobres campesinos no pudo cumplirse. Hoy habría que llevarlos a esos legisladores que se llenan la boca con la palabra democracia -que no es sólo el derecho a voto sino también el derecho a compartir las riquezas de la tierra- a visitar el latifundio Azalini: todo abandonado. Las casas en ruinas, los campos inservibles ya por las malezas -se necesitarían millones para limpiarlos- y el agua que se pierde. Lo que hubiera podido ser un vergel de frutos, solidaridad y trabajo, es hoy un páramo.


A Angelelli no sólo lo habían matado los verdugos de uniforme sino toda una sociedad egoísta y farisea.

"La muerte de monseñor Angelelli -nos dijo el actual obispo de La Rioja, monseñor Witte- comenzó mucho antes, con los sucesos de Anillaco". Allí, una pueblada organizada por los terratenientes y bodegueros de la zona, capitaneados por Amado Menem, expulsó violentamente de la iglesia del lugar a monseñor Angelelli y a sus curas y monjas. Fue una cobarde acción, donde con piedras y puntapiés y al grito de "Angelelli comunista", el representante de la iglesia tuvo que abandonar el lugar. Ese acto brutal contra un hombre pacífico, cuya única arma era la palabra, fue el punto inicial de su calvario que lo llevaría a quedar crucificado en la ruta de cemento de los llanos solitarios. El diario "El Sol", de Tomás Alvarez Saavedra, lo difamaba diariamente llamándolo "Satanelli" en vez de Angelelli. Era el reino cobarde de la patota. En nuestro país había piedra libre y lodo quedaba impune.


El juez de Chamical. Héctor Antonio Oyola, que llevó la causa de los dos curas asesinados desde 1985 pidió a la jerarquía eclesiástica colaboración para profundizar la investigación. Los cardenales Aramburu y Primatesta y también el obispo Rubiolo quien se había hecho cargo de la diócesis de La Rioja en el primer año después de la muerte de Angelelli- contestaron con toda frialdad que no tenían ningún dato para agregar. Sólo De Nevares., Hesayne y Novak contestaron que deseaban ayudarlo. El juez se fue quedando solo, allí en su pequeña oficina de Chamical teniendo enfrente a la todopoderosa base de la Aeronáutica. Y como epílogo de todo este drama que es la actualidad judicial argentina, al juez Oyola, para alejarlo de la causa, lo ascienden, "promo-vertur ut removertur", decían los antiguos latinos.


El juez de instrucción de La Rioja. Aldo Morales, que entiende en la causa del "misterioso accidente" de Angelelli, tiene que atender, a su vez, decenas de otras causas que se le van sumando todos los días. Un hombre solo contra todo el aparato, contra una sociedad que cambió el disfraz pero que sigue siendo la misma. La piel de oveja ha cubierto al lobo, pero los dientes siguen afilados.


La Iglesia tendría que haber lanzado toda la fuerza de su poder a fin de ayudar a esclarecer la muerte de su pastor. El actual gobierno de Menem tendría que haber empleado todos los medios para aclarar todas las "misteriosas circunstancias". La legislatura riojana -a través de sus representantes justicialistas y radicales- tendría que haber designado una comisión investigadora. Nada se hizo. "Está en la justicia", dicen pomposamente los políticos. "Respetamos la división de poderes", dicen los hombres de gobierno. La gran coartada, la gran farsa, el gran fariseísmo. Es que nada ha cambiado. Son los representantes de la misma sociedad riojana que crucificó al buen pastor en la cinta de cemento de los llanos.

OSVALDO BAYER


El artículo fué rescatado por fmamerica.com portal al que puede accederse haciendo clic en el título.

sábado, 4 de abril de 2009

Lecciones de Seattle para Londres

Escuche

Por Amy Goodman

Las protestas dominan las noticias, mientras los líderes mundiales se reúnen en Londres para asistir a la Cumbre del Grupo de los Veinte. La guerra, la economía, la globalización corporativa y la oposición popular al rescate financiero están en el primer plano.

Los ejecutivos reciben grandes compensaciones mientras los trabajadores y los sindicatos son obligados a hacer concesiones. El Presidente Barack Obama heredó una serie de crisis profundas e interrelacionadas, sin embargo se ha generado una gran expectativa a nivel mundial de que él puede ser el agente del cambio.

La semana pasada, Obama realizó una conferencia "Abierta a Preguntas" en la Casa Blanca, que fue trasmitida a través de Internet. Las preguntas fueron planteadas previamente por el público y se realizó una votación para determinar su popularidad. Esta es la respuesta de Obama a una pregunta sobre la marihuana:

"Debo decir que hubo una pregunta que tuvo muchos votos y es si legalizar la marihuana mejorará la economía y la generación de empleo. No sé qué dice esto sobre la audiencia de Internet, pero esta fue una pregunta bastante popular y queremos asegurarnos de que sea respondida. La respuesta es no, no creo que sea una buena estrategia para el crecimiento de nuestra economía".

La popularidad de esa pregunta podría señalar la preocupación del público ante la política de drogas de Estados Unidos, y el impacto negativo que ha tenido la llamada guerra contra las drogas en nuestra sociedad.

Esta primavera estoy realizando una gira por todo el país, en la que visitaré más de 70 ciudades. En Seattle, entrevisté a un fuerte crítico de las leyes sobre drogas de Estados Unidos, que me dijo: "De hecho, apoyo la legalización de todas las drogas".

Estas palabras provinieron de un defensor bastante inusual: el ex Jefe de Policía de Seattle, Norm Stamper. Stamper es miembro de la junta asesora de la Organización Nacional por la Reforma de las Leyes de la Marihuana (NORML, por sus siglas en inglés) y portavoz de la organización Law Enforcement Against Prohibition (Aplicación de la ley en contra de la prohibición o LEAP, por sus siglas en inglés). Stamper explicó: "Hemos gastado un billón de dólares en la consecución de esa guerra desde que Richard Nixon proclamó a las drogas como el enemigo público número uno y declaró una guerra abierta contra las drogas, y ¿qué resultados podemos mostrar? A pesar de que los índices pueden fluctuar, las drogas están disponibles más fácilmente hoy en día, a precios más bajos y a niveles más altos de potencia que nunca antes. Entonces es un fracaso colosal. Y la única forma de provocar la quiebra de estos cartels, y de reestablecer la salud y la seguridad en nuestros barrios es regular ese comercio, en lugar de prohibirlo".

Mientras Stamper promueve una reforma, su sucesor como jefe de policía de Seattle, Gil Kerlikowske, como escribió Stamper en su blog, "está en camino al otro Washington para asumir el cargo de 'zar de las drogas'…para defender la permanencia de las leyes de drogas del país".

La Secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció recientemente, camino a México, "Nuestra demanda insaciable de drogas ilegales estimula el tráfico de drogas". También estimula una creciente población carcelaria (algunos estados que tienen problemas financieros están liberando a delincuentes no violentos vinculados a las drogas para ahorrar dinero), la militarización de la frontera entre Estados Unidos y México, y la epidemia de violencia vinculada a las drogas en México. Los cartels compran rifles de asalto AK-47 y otras armas en Estados Unidos, y luego las ingresan ilegalmente a México. Paul Helmke, presidente del Centro Brady para Prevenir la Violencia con Armas, me dijo hace poco "La gente de México se dio cuenta de lo que los delincuentes en Estados Unidos se dieron cuenta hace mucho tiempo: Nuestras leyes débiles y casi inexistentes en Estados Unidos están facilitando que estas armas ingresen a México".

Con la creciente aceptación estado tras estado de los usos médicos de la marihuana, con la despenalización de la posesión de pequeñas cantidades en varias jurisdicciones y con el alto costo del encarcelamiento en comparación con el tratamiento, el sentimiento público parece inclinarse a favor de un cambio.

Norm Stamper demoró años en aprender las difíciles lecciones de la fallida guerra contra las drogas. Las lecciones difíciles parecen ser su fuerte.

El era el Jefe de Policía de Seattle durante las protestas contra la Organización Mundial del Comercio en 1999: "Cometí errores graves previo a esa semana y durante esa semana y lo único que puedo decir es que lamento muchísimo no haber hecho determinadas cosas y haber hecho otras. No vetar una decisión de utilizar agentes químicos, también conocidos como gases lacrimógenos, contra cientos de manifestantes pacíficos. Como jefe debería haberme dicho: 'Por un bien mayor, no deberíamos haber traído esos agentes químicos. Creo que no deberíamos haber aumentado los riesgos'. No culpo a quienes estuvieron allí, me culpo a mí mismo". Ahora él suena más como uno de los manifestantes en contra de la OMC a los que sus fuerzas lanzaron los gases lacrimógenos: "Ahora estamos cosechando lo que sembramos en la forma de globalización desenfrenada y libre comercio sin trabas y creo que es hora de que todos nosotros en este país, mientras intentamos salir de esta crisis económica mundial, analicemos realmente lo que significan los problemas de justicia social y económica dentro del contexto de la globalización".

Los líderes del G-20 en Londres, y los que asistan a la cumbre de la OTAN después, tienen la oportunidad de aprender de Norm Stamper, ordenarles a sus fuerzas de seguridad que guarden las pistolas de choques eléctricos y los gases lacrimógenos, y sorprender al mundo al considerar seriamente las voces de los que están manifestándose afuera.

—————————————————
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Amy Goodman es presentadora de "Democracy Now!", un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el "Right Livelihood Award", también conocido como el "Premio Nobel Alternativo", otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.

© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Leonardo Boff, Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Hacia un Socialismo Nuevo La Utopía continúa

¿Qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta «agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos «dar razón de nuestra esperanza»; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

Pedro CASALDÁLIGA

Para probar si sos human@


UTOPÍAS


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía


___________________________________________
Escrito por "Mario Benedetti"
Tomado de "Praxis del fulano" del libro "Las soledades de babel"

Google maps

Verdaderos Liderazgos

Verdaderos Liderazgos